Come esto y dormirás mejor

Te despiertas por las noches y no consigues conciliar el sueño, van pasando las horas y te agobia el hecho de pensar en tu día de mañana. Te levantas, te tomas un vaso de leche caliente e intentas relajarte y descansar.

¿Es posible que la alimentación influya en tu descanso, en tus horas de sueño, en el placer de dormir bien?

Procura incluir en tu dieta alimentos que proporcionen los materiales imprescindibles para fabricar serotonina

Empecemos explicando las maravillosas funciones de un pequeño neurotransmisor llamado serotonina. Esta sustancia impulsa el movimiento y las emociones. Estimula los movimientos intestinales, es responsable del cómo vivimos las experiencias, de las emociones que disfrutamos ante determinadas circunstancias, de la alegría, de las ganas de vivir, de tus sonrisas.

A medida que transcurre el día la concentración de serotonina va cayendo, hasta transformarse en otra sustancia llamada melatonina, precursora del sueño.

Unos niveles bajos de serotonina supondrán una síntesis inferior de melatonina lo que puede conllevar alteraciones del sueño. Si sufres de insomnio, despertares nocturnos o somnolencia diurna puedes, a través de la alimentación, ayudar en la medida de lo posible a paliar estos síntomas. Para ello, debes procurar incluir en tu dieta alimentos que proporcionen los materiales imprescindibles para fabricar serotonina.

Imaginemos que la serotonina es la casa de tus sueños. Una vez te encuentras dentro de la casa que siempre has deseado te encontrarás feliz, relajado, sonriente, alegre, calmado, en paz. Dormirás y comerás de forma adecuada porque te encontrarás bien contigo mismo.

Más o menos así te hace sentir unas concentración alta de serotonina. Por el contrario, una concentración baja de este neurotransmisor te lleva al cansancio, depresión, susceptibilidad o problemas de sueño.

El material principal para la fabricación de serotonina es un aminoácido que hace de ladrillo y sostén para crear tu magnífica e impresionante casa. Este aminoácido se llama triptófano y se encuentra en la leche, huevos, frutos secos, chocolate, cereales integrales y plátano.
Sin embargo, poco podemos hacer con solamente unos ladrillos.

Necesitamos más herramientas para su completa síntesis: vitamina B6, ácidos omega 3, magnesio y hierro. Una deficiencia de cualquiera de estos micronutrientes puede desencadenar un déficit de serotonina.

Explota la ingesta de verduras de color, pescados, legumbres, cereales integrales y espolvorea tus platos con germen de trigo o levadura de cerveza. Alimentos que proporcionen la química necesaria para la creación de serotonina, hará posible mayores concentraciones de melatonina, lo cual, favorecerá tu descanso y tu sueño.

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